domingo, octubre 28, 2018

Halloween (2018)




Pocos saben que ‘Halloween’ (1978) dirigida y musicalizada por John Carpenter, es la película que inventó el género slasher y creo la serie de reglas que todos los asesinos seriales enmascarados siguen religiosamente hasta el día de hoy (te estoy viendo, ‘Scream’).

La idea de ‘El Coco’ como una entidad imparable, inhumana y absurdamente veloz que aterroriza a adolescentes cachondos en Día de brujas choca con nuestro miedo a lo desconocido. El mal es una fuerza imparable que viene a partirnos la madre.



40 años después, David Gordon Green (‘Pinapple Express’) nos relata la continuación de la primera película (ignorando 6 secuelas, el remake de Rob Zombie y una serie de comics), con ‘Halloween’ (2018) que retoma la historia 40 años después, con el personaje de Laurie Strode (Jaime Lee Curtis) afectada por el trauma y las secuelas que esto tiene para su familia, y con Michael Myers (Nick Castle), como un recluso catatónico en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad que escapa una noche de Halloween para sembrar el terror otra vez y romper su record anterior.

Todo inicia a partir de las investigaciones de dos podcasteros sobre los asesinatos de hace 40 años en Haddonfield, Illinois, despertando de nuevo el interés por Michael en la pequeña comunidad.

Al mismo tiempo Laurie Strode, ahora una ermitaña obsesionada con Myers, intenta sanar los lazos con su distante hija, Karen (Judy Greer) y su nieta, Allyson (Andy Matichak), pero todavía sufre el trauma de hace 40 años, y vive recluida en su casa, la cual ha convertido en una fortaleza llena de trampas, en espera del regreso de Michael Myers.


Coincidentemente, la historia toma lugar la misma noche que Myers escapa, dejando una estela de muerte y destrucción a su paso.

La película está llena de estos pequeños guiños la saga de Halloween que cualquier fan de la franquicia identificará (la máscara del remake de Rob Zombie, la gasolinera ‘Halloween III: Season of the witch’ (1982)’ y algunos personajes que regresan 40 años después como el Sheriff Hawkins (Will Patton)). Incluso hay algunos guiños invertidos, más específicamente en los últimos y brutales 45 minutos, que nos remiten al final de la película original.

También la banda sonora de John Carpenter, el compositor original, le dan al filme una atmósfera única de películas de los 80’s.  


Todos estos elementos conforman una digna secuela, y todo gracias a que David Gordon Green es un fan acérrimo de la original, y más que reinventar el género o crear una cinta estándar de horror, lo que hace es expandir todo lo que la primera película tiene que nos asusta.

“The fear of becoming prey keeps both of them alive.”

Michael Myers vuelve como una fuerza imparable en busca de Laurie Strode, la chica que se le escapó hace 40 años. La cinta balancea una obsesión mutua entre estos dos personajes, una batalla que acaba destruyendo a la familia de Laurie.


La violencia es manejada de forma sutil, a veces no muestra el gore directamente, pero si los resultados, por ejemplo, hay un plano secuencia de Myers entrando y saliendo tranquilamente de varias casas, asesinando a varias personas. A veces vemos a Michael asesinando fuera de cámara para ver luego el cadáver, y otras veces se ve en primer plano a Michael acuchillando a una señora en el cuello.

La cinta no intenta glorificar la sangre sino la violencia que emana del personaje. Myers es una máquina de matar que no deja testigos.

Al ser una secuela de una cinta de hace 40 años, la historia enfoca mucho de su primera mitad en establecer a los personajes de Laurie, su familia y a Michael, lo cual arrastra un poco la historia, pero se empieza a levantar a partir de que Michael recupera su icónica máscara y comienza el baño de sangre, culminando en un final genial.

La cosa con las películas de terror es que casi siempre deben verse con una audiencia, ya sea con una cita, un grupo de amigos, o tu abuela, la sensación de entrar a una casa de los sustos con varias personas permea la sala y lleva a todos de la mano por una montaña rusa de emociones. 


Si tienen la oportunidad, véanla en el cine, es el tipo de cintas que asusta y entretiene por igual, ya que el inmenso horror que ofrece es yuxtapuesto por mucho humor y buenos chistes de vez en cuando.

Al final, ‘Halloween’ es una buena historia sobre el poder que tiene el trauma en las personas, como puede ser superado y sanar a una familia completa, al mismo tiempo rindiendo tributo a un género creado por John Carpenter, que los monstruos son seres indescifrables que pueden ocultarse en cualquier rincón de tu casa.



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