Bittersweet

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A veces las cosas se echan a perder, es completamente normal en este mundo de caos donde la gente se confunde constantemente y trata de acoplar a las masas para sentirse conglomerados.
Lo importante es que, algunas cosas simplemente se mueren, algunas cosas simplemente se van de tus manos, incluso a veces cuando uno menos lo quiere. Las desilusiones existen, las desilusionan matan sin matar, devastan todo lo que tenemos, toda nuestra estructura emocional queda arrollada a veces, y es difícil empezar desde cero con esa enorme cicatriz emocional, palpitando, y poniendo en peligro nuestro equilibrio central. Las desilusiones no mueren, se quedan allí, esperando a que un poco de razón o una débil chispa de esperanza salga para intentar atacarla, para redimir cualquier luz que se cuele, para hundir en tinieblas el alma humana y expandirse hasta convertirse en algo más de lo que solía ser.
Las desilusiones existen, las cosas mueren, todo tiene un principio y un fin, todo se transforma. Hay que aceptar, el hecho que la felicidad no es para siempre, uno puede ser feliz, pero uno no puede escaparse de las desilusiones que la vida te da. La única manera de evadirla es dejando de vivir. Y al final que tenemos, aprendemos esa lección, que las cosas no son para siempre, que ya no somos jóvenes, que nunca fuimos niños, solo fuimos adultos desinformados, adultos ingenuos y llenos de sueños y esperanzas hasta que miraron de cara al mundo y se desilusionaron por lo que vieron.
Las personas no son para siempre, las cosas mas hermosas pueden convertirse en las más horrendas y bizarras, algo que al comienzo parece amigable y para nada peligroso, puede acabar matándote. Son las maravillas de la humanidad, cada individuo, por si solos, es únicos, ya que su objetivo en la vida es alcanzar el estado máximo de felicidad, pero así como puede alcanzarlo, también puede caer igual de bajo, las personas, los amigos, cualquier ser humano, es capaz de lo que sea cuando quiere lo que quiere, aunque no lo parezca, las personas están en una constante lucha por alcanzar sus ideales. Solo para descubrir al final que las cosas nunca son para siempre, que tendrán un desenlace y el simple error de no aceptarlo llega a afectar a uno aun más, solo nos queda, disfrutarlo lo más que podamos, mientras lo tengamos.


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