A lack of Color

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El cerebro, un sistema de almacenamiento fallido, una gran y enorme masa de jalea rellena de mas jalea, pero aún así se las arregla para ser el centro de todos nuestros pensamientos y movimientos.
No es muy normal, eso de los recuerdos, esos pequeños datos de información que almacenamos en nuestra computadora, esos datos que hacen a uno lo que es, lo que lo definen, cada persona es el vestigio de su pasado, nunca se sabe que puede ser mañana, o pasado mañana, somos una de las cosas más impredecibles de toda nuestra vida, nosotros mismos, y los que nos rodean.
Hay algunos que olvidan el pasado más fáciles que otros, generalmente sería lo equivalente a imaginarse un día lluvioso en una autopista, hay trafico, y dos hombres dentro de un auto esperan impacientemente a llegar a su destino. El primer hombre se impacienta demás, comienza a sonar el claxon, pero cae rendido a su asiento, observa la lluvia, las delicadas gotas de agua caer y resbalarse por el espejo, los recuerdos comienzan a llenar su cabeza, siente nostalgia, se siente mal.
El otro hombre se recarga en su asiento mucho antes que el otro señor, mira las gotas de lluvia con curiosidad, baja la ventanilla y saca su mano para sentir la suave brisa de la lluvia otoñal en sus dedos.
De las dos personas, la segunda persona se le puede considerar un ser humano realmente maduro y listo, prometedor. Generalmente el segundo hombre solo tiene 8 años.
La facilidad de sintetizar el pasado de la misma forma que el hígado sintetiza nuestras proteínas, dejando solo lo más importante y desechando aquello que nos perjudica, es de las cosas más difíciles de hacer.

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