One and The Same

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Estas últimas semanas me las he pasado la mayor parte del tiempo encerrado en mi propio cuarto con la computadora encendida o viendo televisión, con la computadora también encendida. Aunque últimamente he estado leyendo con la computadora encendida a ratos.
Siento unas ganas enormes de hacer algo, de salir y divertirme o simplemente juntar un montón de arcilla, pegarla y construir una enorme estatua de alguien que jamás he visto.
Se puede decir que tengo amigos que comparten estas visiones, pero a la vez esta sensación de aislamiento corre por mis venas de manera compulsiva que ni yo mismo puedo explicar el por que, y acabo haciéndolos a un lado para que luego el remordimiento remplace mis viejas sensaciones.

Siempre he disfrutado del tiempo que paso yo solo. Incluso desde más chico, a veces me obligaba a mi mismo esta clase de aislamiento, por razones que probablemente olvide mientras cruzaba a la pubertad, me quede con la costumbre. A veces, en especial últimamente, han comenzado a latir como portazos en una antigua puerta.
Los pensamientos de creación, de aprovechar esta nueva energía que fluye por mi cuerpo en diversos ratos, me obliga a pensar en nada excepto en hacer algo provechoso con mi cuerpo y mi mente, algo distinto a lo de siempre, algo que me llene.
Temo que solo sean caprichos, he intentado cosas en el pasado que han resultado infructuosas, no llenan por completo el agujero emocional.

Debo hacer todo lo posible para no terminar atacando accidentalmente a los que estimo.

Pero en fin, ya casi es navidad, no me sorprende que la taza de suicidios sea mas alta esta temporada.

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