Nowhere Fast

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Vale la pena pensar que a veces el dinero es algo que necesitamos mucho hoy en día, con todo el asunto del petróleo agotándose y las series de televisión en sus finales de temporada, da la impresión que nuestro único medio de escape además del suicidio y robo de bancos, también es necesario gastar un poco de ese papel azul, rosa o de otros colores (pero definitivamente no verde), en cosas que nos llenen el agujero en nuestras almas solitarias.
Muchas veces cuando no tenemos acceso a grandes sumas de dinero, algunos optan por opciones más legales. Tal es el caso de las becas que el gobierno del estado regala a todos esos jóvenes que aparentemente lo necesitan.
Las becas cumplen la función de garantizar un final feliz a toda historia triste pero con un poco de esperanza. Pero en la vida real las becas han significado una suma absurda de dinero en las manos de adolescentes para cumplir sus más mórbidos sueños.
Los jóvenes de hoy en día (o por lo menos los que reciben algunas becas en esta parte del mundo) viven en casas de materiales resistentes, tienen internet en sus casas y jamás han llorado por problemas económicos o porque sus papás no han podido pagar la cuenta de la luz.
Tal vez ese plan del gobierno tiene un doble sentido, y el verdadero fin es darle sumas gordas de dinero a los adolescentes para que dejen la escuela y comiencen a vivir una vida de adultos en la gran ciudad, así el índice de estupidez bajará y tendremos puros alumnos pobres pero listos en las escuelas.
De igual forma la venta de piercings y patinetas aumenta forjando la economía.

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