Paquidermo

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Las vidas vuelan como mariposas al morir, se van a un cielo que no puedo describir pero puedo asegurar que existe y se encuentra en algún lado. Aquel paraiso olvidado y abandonado, tal vez el jardin del Edén que ahora yace perdido en las paginas de un libro o en la imaginación de los cristianos. Tal vez ese paraiso no exista y sea puramente metaforico, una especie de extasis que nosotros los seres alcanzamos al sentir ciertas cosas que no sentimos generalmente, o cuando una pipa es encendida o una lata de alcohol es consumida por el torrente sanguineo.
O incluso, tal vez, pero tal vez cada quien tiene su propia definición de paraiso magico y especial, para algunos (cristianos) tal vez sea un mundo hecho de nubes donde tus mascotas pasadas te reciben alegres y en optimas condiciones, o un planeta hecho de leche con 72 virgenes esperando tu llegada (72 nerds).  Para otros el paraiso es esa sensación que tienen en situaciones exactas, en momentos justos de su tiempo, en aquel minuto que alcanzan el orgasmo, o en aquella media hora en que la cocaina fluye por sus fosas nasales directamente al cerebro, a experimentar el placer de las neuronas estallando una y otra vez, como fuegos artificiales.
La definición de paraiso es individual para cada uno de nosotros, o tal vez nosotros queremos vivir siempre en un paraiso que nunca tendremos, añorar una idea cada vez mejor que la realidad. Una excusa para no perder la esperanza de que tal vez, tal vez, en algun lado, un baño publico este hermosamente decorado y limpio.
Si el paraiso es fisico, o simplemente mental, siempre servira como un refugio que nuestros peores temores no alcanzarán. 


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