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Desde hace mucho tiempo, me ha gustado ayudar a otras personas con sus problemas sentimentales, depresivos, o por cualquier tontería que pudiera manejar, me hacía sentir útil e importante, como un pilar más en la cadena de la vida de esos tipos.
La vida transcurría, el tiempo moría, y cuando entre a una nueva faceta de mi vida, continué con ese hábito de escuchar a las personas, el de razonar, el de querer ayudarlas, ya se que no se puede ayudar a todas, exagero, solo las personas que realmente estimaba o que me agradaban, algo así como mi regalo de mi a ellos.
El punto es que, una vez que entre a este nuevo nivel social ene educación, en ambiente, en gente, he llegado a una conclusión poco esperanzadora, todos son infelices. Las personas guardan secretos dentro, guardan historias, problemas, dolor, guardan toda clase de sentimientos y emociones que rara vez pensé encontrarme.
Los consejos ya no funcionan, todos quieren ser escuchados, todos quieren ser ayudados, soy como una maldita marioneta que es golpeada cada vez por los fracasos o el odio de la vida de otra persona, una y otra vez.
Y hasta la fecha no he podido ayudar a alguien a tal punto de sentirme bien conmigo mismo.
Y ahora, entre esta nueva etapa, me pregunto a mi mismo, ¿como puedo ayudar a solucionar los problemas de otra persona si ni siquiera puedo solucionar mis propios?

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