El color de la Nada

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No puedo separar,
la ilusión de la realidad.
Veo castillos colosales,
con interiores llenos de sangre.

La vida ha empezado a ser,
una almanaque más en este almacén.
Sintiendo como muere lentamente,
viendo mi final a la luz de cada sol naciente.

Huyo a la oscuridad,
esperando encontrar mi razón de estar,
produciendo un miedo aterrador,
mezclando mis ojos con la luz de mi interior.

No trataré de mancharlo otra vez,
con el color negro del orgullo,
A esta vida llena de sorpresas,
llena de misterios y respuestas al revés.

Un balance no puede salvarme,
yo saboteo el equilibrio a propósito,
buscando una razón de vivir,
mirando con ojos vacíos a las personas detrás de mi.

Callo de nuevo,
cierro los ojos,
me encierro en este despecho,
sin razón aparente,
busco algún anhelo,
una idea, una persona,
que no soy capaz de reconocer al llegar el momento.

La ceguera cubre mi voluntad,
soy esclavo de mi propia libertad.
Camino por prados de flores pintadas de rojo,
la sangre que derrame por los seres que me hacían sonreír.

Una rosa por cada tumba,
por cada cadáver de fétido olor a recuerdo.
Los perdí en el mar de la vida,
y al mismo tiempo yo en una tumba estoy para ellos.

Vagando en dos mundos paralelos,
busco una razón,
una persona o un corazón,
cualquier cosa que me haga matar mi orgullo interior.

La inseguridad temblorosa,
destruyendo todo a su paso,
no me deja mover de este trazo,
me quiere solo, yo a su lado.

Cierro los ojos e imagino que alguien esta aquí,
alguien ha entrado en mi oscuridad,
alguien ha visto mi invisible aviso.
Alguien ha traspasado las barreras de la realidad,
alguien desea estar conmigo una vez más.

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