Jefe Diego

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Diego Fernández de Cevallos Ramos apareció oportunamente para las festividades por la mañana del Lunes 20 de diciembre del 2012, después de casi 7 meses de ser secuestrado de forma minuciosa y misteriosa de su auto una tarde de verano en Querétaro.

Este hecho desencadeno una serie de paranoia y preocupación por parte del medio politico y empresarial, ya que los secuestros de esta magnitud hasta ese entonces habian sido exclusivos de la gente pobre e ignorable, no de poderosos empresarios y candidatos a la presidencia con tan alto ki. De repente ya nadie se sentia seguro; el caos y el miedo aparecieron en forma de especulaciones de asesinato y nuevas leyes para mejorar el castigo al acto de secuestro en el país.

Ni un rastro del hombre volvió a surgir en esos tensos meses, nada, ni siquiera un cadáver colgado de un puente, notas, llamadas, nada, salvo esas fotografias de él desnudo sosteniendo un cartel que todo mundo ignoró por que creían que eran elaboradas pero al parecer si eran reales. Luego de un tiempo la gente (como ocurre ocasionalmente en el país) olvidó el asunto y el pueblo retomó su rutina normal o se distraían con secuestros y accidentes mas recientes, el Jefe Diego aparecería tarde o temprano, o tal vez no, ¡que importa!

Así fue, hasta que regresó.

Portando una prominente barba, ropa casual, y un espíritu nuevo, Diego Fernández de Cevallos regresó a su hogar sano y salvo, ligeramente débil pero bien de salud, y dio una breve rueda de prensa donde agradeció a Dios el estar vivo, que reconoce que en el país se viven problemas sociales que no solo deberían de ocurrirle a los ricos y poderosos, y que como hombre de fe, perdona de todo corazón a sus captores, pero desde un punto de vista judicial, esos malditos merecen ser aplastados con el más duro mazo de la ley mexicana y tirados a la peor prisión donde sufrirán vejaciones y maltrato el resto de sus apestosas vidas.

Aun no se conocen los detalles de esta asombrosa y bizarra aventura. Aún no se sabe si lo dejaron ir, o si el Jefe Diego indujo a sus captores al suicidio por medio de juegos mentales y después escapó, aún no se sabe nada, en veza de vender la exclusiva de su experiencia a una revista o periódico como lo harían una pareja de celebridades el día de su bar mitzvah, Diego Fernández de Cevallos se aislo en su casa a descansar y a colaborar con la policía en la investigación.

Algunas fuentes comentan sobre los verdaderos motivos que pudo haber tenido este secuestro, desde una simple abducción muy elaborada y altamente arriesgada para exigir dinero por su libertad, hasta otras teorías más descabelladas que comentan que Diego Fernández de Cevallos fue secuestrado como una muestra de justicia moral /irónica/anarquista por brindar ayuda tanto legal como monetaria a diversos empresarios y personajes corruptos conocidos del panorama.

Quizá nunca sepamos la verdad, por el bien de nosotros, pero lo importante aquí es que más de uno escupirá ponche por la nariz si Diego Fernández de Cevallos asiste a las fiestas navideñas usando rojo.

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