Sleeping Sun

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8:12 (Según mi reloj), día Martes 19 del mes de diciembre del año 2006.
Estoy casi a la mitad del último mes del año, pero a muy pocos días de que se celebre una festividad especial y seguramente amada por cientos y millones de jovenes y repudiada por ancianos, padres, solitarios y gente gorda con abundante barba blanca. La navidad me es indiferente para mi en estos momentos, claro, deseó cosas también, pero espero obtenerlas de otro modo que no sea encontrandolas debajo de un enorme pino artificial vestido de luces y esferas que aunque dislumbrantes y casi siempre lindas, son pieza de un gigantesco monumento celebrando la artificialidad, disculpo a todos aquellos niños y niñas de 6 u 8 años que recurren mi blog tan a menudo y no dejan ni siquiera comentario, "Santa Clous no existe, o murió en el 6 de diciembre del 345 y su cadaver fue exhumado, ultrajado y transportado (sino robado) inumerables veces", asi que dejen las patrañas navideñas a un lado y concentrense en lo que de verdad importa, por supuesto no les dire de que se trata por que estaría pasandome de injusto con los inocentes lectores que recurren a mi blog sin dejar comentario
En otros aspectos de mi vida, nada interesante ha sucedido, una que otra vaga diferencia que se hace notar debido a mi inminente ascenso a la vida adulta y una que otra cual situación indecorosa involucrando personas que creía conocer, pero resultaron ser vagos bosquejos de mi perspectiva, la vida esta llena de sorpresas y rara vez se hacen evidentes envueltos en lindo papel brillante y moño rojo, se hacen evidentes en situaciones que algunos pueden considerar como bendiciones o problemas, uno no se aferra a los cambios de la misma manera que uno se aferra a su vida, uno quiere seguir viviendo, pero no desea cambiar, en cambio en cazos extremos cuando alguien desea cambiar, a este le deja de importar vivir. Tal vez unos estarán desacuerdo conmigo, en especial los jovenes infnantes que leen mi blog de vez en cuando sin dejar comentario, pero una cosa es cierta, el envoltorio puede ser bonito, pero adentro puede haber calcetines, y cuando un joven sospecha que su regalo puede contener tal blasfemia a las jugueterías, este lo dejará para lo último.

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